Sentada en mitad del mar...



Sentada en mitad del mar, una hermosa muchacha de largos cabellos tan negros como el carbón y unos intensos ojos dorados, miraba el horizonte, ausente y pensativa ¿Estaría esperando a alguien? Quizás… no creo que nunca llegue a saberlo. La muchacha vestía de blanco leía un libro que reposaba tranquilamente en su regazo, imaginaba ser la protagonista como tantas veces había soñado.  Aquel libro viejo y deteriorado por el paso de los años, la acompañaba donde quiera que fuera. El agua chocaba violentamente en las rocas y diminutas gotas caían en su cuerpo, haciendo que brillara como pequeños diamantes incrustados en su piel fina y blanca como la nieve. Sus pies descalzos descansaban entre las rugosas roca, dándole la imagen de una pequeña sirena que había subido a descansar desde las profundidades del océano para que el sol rozara su piel.

Ella miraba el agua sin ser consciente de que también era observada. Un joven de ojos grisáceos la miraba sin pestañear, asombrado de encontrarla en aquel lugar, apartado y solitario. Su pelo rubio era tan claro que podía confundirse con el blanco de su piel. Había vagado durante años y de casualidad había acabado allí, en el lugar donde ella esperaba paciente. Pero algo la inquietaba ¿Qué? Su cuerpo sentía la necesidad de acercarse a ella, acunarla en su pecho, y decirle que estaba allí, que ya nada importaba.

Y así, mientras el viento de la tarde rozaba su piel, se acercaba a ella. Avanzó tranquilamente, desplegando sus alas, dejando que el viento acariciaba sus plumas, de la misma manera que él acariciaba las de ella, suaves y perfectas.

Espero no volver a desaparecer otra vez...


Ever ~

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