Mi inspiración


No se que estoy haciendo aquí. Ni si quiera se que me a impulsado a venir. Lo mejor que podría haberme pasado esta mañana era quedarme en mi casa. Era la única manera de no tener problemas. Es lo que menos necesito ahora, meterme en problemas. O más bien debería decir, que me metan de nuevo en problemas. Sí, esa es exactamente la frase que estaba buscando.

Aria levantó la vista de la libreta y toma un nuevo sorbo de su cappuccino. Aún quema, se ha abrasado la lengua de nuevo. Mira a su alrededor buscando a alguien, pero solo ve asientos vacios. Algo lógico, ¿Quién va a haber en una cafetería a las ocho de la mañana? Mesas para dos personas que no ocupa nadie, mesas de cuatro que simplemente hay ocupado un asiento para aquel que está sentado y el de al lado para reposar la maleta y sofás donde puede que el máximo de personas que hay sentadas fueran dos. Venir aquí ha sido una perdida de tiempo.  Resignada, vuelve a reanudar su escritura, hasta que un fuerte estruendo hace que levante la vista nuevamente.  Un chico de cabellos cobrizos recoge sus cosas con torpeza.  Aria tiene el impulso de levantarse a ayudar aquel pobre chico que recoge sus libros junto a la escalera. Pero no lo hace. Le recuerda demasiado a una persona que intenta olvidar ¿De todas las cafeterías que había en Barcelona tenía que aterrizar casualmente en esa? Si no fuera por su torpeza, nadie se habría percatado de su presencia. Las pocas personas que había allí dentro, estaban ensimismados en su trabajo.  Se colocó la mochila nuevamente en la espalda y con el dedo se subió las gafas. Con el ordenador portátil blanco en una mano, se encaminó a un asiento mientras bajaba la mirada al suelo.  Entonces, retiró la vista de aquel muchacho. Con el bolígrafo en la mano, intentaba continuar su escrito, pero de su mano no salía nada más que pequeños garabatos que no conseguían tomar forma. Pensativa, miró a su alrededor buscando de nuevo a una persona que sabía que no iba a llegar. Con la mano en la mejilla y el codo en su pierna, tomó un nuevo sorbo. Aún notaba la lengua algo adormilada del sorbo anterior. Se retiró el pelo castaño de la cara, y miró al frente aburrida. Su miraba vagaba por la estancia, incluso parecía cansada.  Frente a ella, un chico de pelo claro, parecía tener la mirada perdida frente su ordenador portátil. Apostaba que si pasaba lentamente la mano sobre su cara no se daría cuenta. Disimuladamente, Aria miró hacia atrás intentando saber que miraba, pero detrás de ella solo había una pared y un cuadro enorme. Un cuadro de colores diferentes unidos entre sí.  Sus miradas se cruzaron una milésima de segundo. Dos miradas azules se juntaron tan rápido como se separaron. Aria retiró la mirada avergonzada.  Él, por lo contrario, continuaba mirando con una gran sonrisa asomando en sus labios.  Minutos más tarde, Aria ya podía admitir que no iba a venir.

-Hola_ dijo un chico de cabellos rubios_ ¿Cómo te llamas?
- Em_ no sabía exactamente que es lo que estaba pasando en aquellos instantes. Con el cappuccino entre sus manos contestó_ Claudia.
- Gracias Claudia_ dijo él.
- ¿Gracias porqué?_ preguntó extrañada. Que ella supiera, no había echo nada para que le diera las gracias. Había entrado a Starbucks hacía veinte minutos con la intención de irse tras pedir su café. Pero como había llegado demasiado temprano, decidió esperar sentada a que llegara su amiga. 
- Por ser mi musa esta mañana. 


- esta historia pertenece al blog mydreamsmya, si alguien quiere hacer uso de ella deberá comunicarmelo antes. ;)

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