The time


Mirar el reloj y ver como las manecillas se van moviendo siendo consciente de que no puedes hacer nada por evitarlo. Podría quitarle las pilas, pero en ese caso, no impido que el tiempo siga corriendo sin detenerse. El tiempo es infinito, las 24 horas simplemente lo cortan para que un nuevo día de comienzo. Pero las horas siguen pasando, y yo sigo aquí, sentada mirando el estúpido reloj.   

El azar


Veo un trozo de papel sobresaliendo del cajón, lo cojo y escribo dos palabras en él. Una afirmativa y otra negativa ¿me dirá el azar lo que quiero escuchar? Los lanzo al aire y al caer al suelo, cojo uno. Al abrirlo, la palabra me quema. No. Lo rompo y vuelvo a comenzar ¿Será esta la definitiva? Vuelvo a comenzar, pero no sale la respuesta que quiero escuchar. Enfurecida, rompo el papel en pequeños trocitos que lanzo al aire. Veo como poco a poco, como pequeños copos de nieve en invierno, caen hasta detenerse en el suelo frío y comienzo de nuevo. No importa las veces que lo haga, siempre es la misma respuesta la que sale tatuada en el papel. La habitación queda cubierta de pequeños papeles color rosa. En el suelo, mi mano toca un pequeño papel sin abrir. Lo abro cuidadosamente, y en él, veo la respuesta que estaba esperando.  Si.